Falta de gusto por el empaque, empaquetado en la putrefacción del cogollo que se alienta y que nos alimenta, para poder hacer lo uno o lo otro se ha de estar aglutinado, adherido, preferenciado, sumido y sumiso, además de consagrado, pues si tanto funciona el dar la vida por una causa, que gracia que la causa común para dar la vida a mi me de vómitos y problemas gástricos, por no decir que es como el purgante que afecta al sistema digestivo, que veo lo que no quiero ver, pero lo veo, y eso por tener que darme cuenta de que si lo hago me cago en lo que hago, y si no, lo veo haciendo un freno al medio íntimo por el que medio mi energía para llegar a un acuerdo, pongo cara de hipócrita y a padecer lo que hace ese otro mundo, sonrisas por delante y mangadas por detrás, yo te uso a ti y tu mucho más a mi, y los dos usados hacemos el arte del acuerdo y todo son penurias para el jamelgo, que se quedan flacos, que la alfalfa en las direcciones donde se pone el abrevadero son las que por mucho que se quiera, el abrevador que abreva, en pocas ocasiones, buen abrevador es.

Mal, empezamos mal con estas consideraciones, que si la luz pasa por un prisma se produce un espectro gratificante, en que se ven muchos colores, pero tantos colores marean y mejor no colorear tanto las mundanas proposiciones porque el hecho, hecho es y los "echados al perder" se sabe que pierden, y los que no, se han de buscar el lugar en el que abunden los paupérrimos beneficios, y los oficios se han de subyugar al yugo, y tirar del carro en el que se suben cada vez más unos pocos con sus pesados fardos, que es duro tirar de esos pocos, porque esos pocos van muy cargados, que cada vez hay más jamelgos con su bolsita de alfalfa en la boca colgando, para arrastrar a tanto bellaco.
Bueno, voy a ser un burrito feliz, que los burritos me caen bien, son buenos animales que dieron su vida por nuestra causa, y cuando no hicieron falta por poco los exterminamos, es así, se ha de dar la vida por la causa, sino, exterminación total y selectiva, quien sabe tirar que tire, quien no al muro de las lamentaciones, que la piedra no escucha pero se purifica el alma, o demasiado cansado te tumbas en el lecho del camino, y se baja un esbirro que también va en el carro, junto a los que llevan tantos fardos, para que los que tiran de el con su bolsita en la boca no se les ocurra descarriarse, coger nada y se porten bien, y se acerca decidido y te pega un tiro en la cabeza, ya que quien no sirve, pum, y se coge la bolsita y se le cuelga a otro para que el carro siga tirando, y ya está, que me tengo que preocupar de buscar la bolsita que me ha de abrevar.
Errado estoy, hay que coleccionar títulos y otros menesteres acreditativos; hacer ver que lo que hay en la mente es fruto de muchos esfuerzos coordenados para ser un buen burrito del sistema y no ingenuidades de un inútil saber sutil de que la vida puede ser más original y menos perentoria vocacional, pero ha de ser anexamiento vocacional y desde un principio buscarse un revulsivo al orden inferior del sistema y estar encima del carro, porque el devenir puede ser tan solo el rum, rum del sonido del tiro de las ruedas; hacer lo posible para subirse, pero... cada vez caben menos, porque interesa que haya más tirando; tirar y tirar como un burrito feliz que los otros así se van afianzando.











































