
Se socializa por doquier y todo se convierte en una ruin hipocresía, una superflua y cruel ley moral en la que se basan los sesudos vivientes terrenales, que en el intento de sobornar a la audiencia, se hace ver que con la conducta establecida ya se tiene el tema del comportamiento resuelto. Caos intelectual, abstracción fútil de asquerosos y bellacos engendros producto de la televisión y los poderes fácticos; usureros de valores éticos, que ya entrados en un siglo veintiuno, continúan sin tener ni un mínimo de consideración hacia la identidad propia de lo que significa virtud en la moral, al obsequiarnos con la nefasta solución de la práctica de sus métodos. Encima calla y otorga que así todos nos vamos al cielo. A la mierda es donde nos vamos a ir, porque parece que la verdadera virtud está tan alta, "el cielo", tan y tan arriba, que lo único que se ha de hacer es soñar con ello, ilusorios imposibles por lo inasequibles.
Grandísima estupidez en los medios ofreciendo todo mascado, solo abrir el pico y engullir la mezcla informativa tal como se ofrece, ya no hace falta discernir las informaciones, la comodidad como premisa hace que lo reflexivo cause fatiga. La simple voluntad de crear decisiones para mejorar un mundo caótico y embrutecido, no es ni remotamente puesto a discusión y sin afán de soluciones por culpa de la apatía que reina por doquier, dejamos que la cloaca siga apestando y llenándose hasta reventar de productos escatológicos. En vez de una lógica en los asuntos, engendramos un cerebrito mecánico que ya no sabe donde se tiene, camina por el cuerpo y se aloja en la punta de un gusano que lo único que busca es un agujerito donde guarecerse para obtener el placer sobre todas las cosas y después del orgasmo estúpido de la gozada como fin, tumbarse a un lado, ya se ha conseguido el desahogo, ahora que...., ¿a fumarse un cigarrito?.

Moldear la conducta, para dar un sentido, al sintonizar con las causas más nobles de la vida, no sentarse en el mullido sillón de los espazurrados y sintonizar el canal más hortera para ver que la vida es una sexual puesta en escena donde los cuerpos deseosos y la carne más tierna ha de ser lo que trague el intelecto, ya que otra cosa no tiene importancia, sexo hasta en la sopa y la cabeza para otras cosas, si es que sirve para alojar algo más que un vacío mental, ya que lo otro se ha ido a donde interesa.
Donde encontrar ese merecido entre un mundo al que poco importa la realidad del intelecto. El hilo de la inteligencia y del saber como bagajes útiles hacia la realización del derecho crucial de la vida, ponderar la afinidad y la fuerza vital de cada uno para alimentar con intensa energía los pensamientos que positivamente pueda crear una psique adaptada al medio terrestre, a su conservación, a su renovación como medio de subsistencia, no como depredadores continuos en un ente social maléfico que lo único que sabe es echar polvos, en vez de engendrar pulsión hacia una onda de energía que se relacione para encontrar un buen fin en los lazos de diferente intensidad entretejidos como es la vida, así quitar el polvo del cerebro de muchas mentes por su poco uso para hollar en la realidad que nos vive y no en el hoyo al que se dirige.

Somos animales, y ellos hacen lo que hacen, pero nosotros a parte tenemos algo que se puede utilizar mejor, para luego una vez utilizado en causas más nobles, no echar un polvo, eso lo hace cualquiera, sino utilizar la fuerza para ser un hombre como Quevedo, inteligente el, a una nariz pegado, pero no como muchos de hoy en día que están pegados a otra cosa y cuando lo tienen que desempeñar de verdad, no saben como hacerlo.
Grandísima estupidez en los medios ofreciendo todo mascado, solo abrir el pico y engullir la mezcla informativa tal como se ofrece, ya no hace falta discernir las informaciones, la comodidad como premisa hace que lo reflexivo cause fatiga. La simple voluntad de crear decisiones para mejorar un mundo caótico y embrutecido, no es ni remotamente puesto a discusión y sin afán de soluciones por culpa de la apatía que reina por doquier, dejamos que la cloaca siga apestando y llenándose hasta reventar de productos escatológicos. En vez de una lógica en los asuntos, engendramos un cerebrito mecánico que ya no sabe donde se tiene, camina por el cuerpo y se aloja en la punta de un gusano que lo único que busca es un agujerito donde guarecerse para obtener el placer sobre todas las cosas y después del orgasmo estúpido de la gozada como fin, tumbarse a un lado, ya se ha conseguido el desahogo, ahora que...., ¿a fumarse un cigarrito?.

Moldear la conducta, para dar un sentido, al sintonizar con las causas más nobles de la vida, no sentarse en el mullido sillón de los espazurrados y sintonizar el canal más hortera para ver que la vida es una sexual puesta en escena donde los cuerpos deseosos y la carne más tierna ha de ser lo que trague el intelecto, ya que otra cosa no tiene importancia, sexo hasta en la sopa y la cabeza para otras cosas, si es que sirve para alojar algo más que un vacío mental, ya que lo otro se ha ido a donde interesa.
Donde encontrar ese merecido entre un mundo al que poco importa la realidad del intelecto. El hilo de la inteligencia y del saber como bagajes útiles hacia la realización del derecho crucial de la vida, ponderar la afinidad y la fuerza vital de cada uno para alimentar con intensa energía los pensamientos que positivamente pueda crear una psique adaptada al medio terrestre, a su conservación, a su renovación como medio de subsistencia, no como depredadores continuos en un ente social maléfico que lo único que sabe es echar polvos, en vez de engendrar pulsión hacia una onda de energía que se relacione para encontrar un buen fin en los lazos de diferente intensidad entretejidos como es la vida, así quitar el polvo del cerebro de muchas mentes por su poco uso para hollar en la realidad que nos vive y no en el hoyo al que se dirige.

Somos animales, y ellos hacen lo que hacen, pero nosotros a parte tenemos algo que se puede utilizar mejor, para luego una vez utilizado en causas más nobles, no echar un polvo, eso lo hace cualquiera, sino utilizar la fuerza para ser un hombre como Quevedo, inteligente el, a una nariz pegado, pero no como muchos de hoy en día que están pegados a otra cosa y cuando lo tienen que desempeñar de verdad, no saben como hacerlo.









3 comentarios:
Has escrito sobre la transformación, empezando por la de la sexualidad. Son palabra fidedignas del proceso de transformación del arquetipo escorpiano. Sería de libro. Un abrazo.
La sexualidad, lo religioso, el pan nuestro de cada día, hasta que ese pan ya no sea nuestro porque otras cosas más importantes se lo han llevado. Saber digerir bien esos dones, mas no solo de pan vive el hombre.
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