
Mas bien de coco, eso es a la conclusión a la que llegué ayer después de leer un rato sobre esta afición mía al tabaco, que hace unos tres años con pecado he concebido, pues eso según lo leído estoy enfermo, mental, lo otro, lo físico si Dios quiere, pero espero que no sea así, puede sobrevenir por la causa lógica de que los elementos contenidos en el puñetero cigarrillo son muy, pero que muy contaminantes para mi propio cuerpo. Lo se, fumar mata, lo pone en todas las cajetillas y encima arruina, porque con lo que cuesta el vicio, si lo sumo al final de todo un año me podría ir tranquilamente yo solito a hacer un crucero por el Mediterráneo.
Entonces reflexiono, -¿por qué cojones lo hago?-, vacío, puede ser, o también frustración, también puede ser, y con ello dar razón a que mi coco está enfermo, pero la enfermedad de mi coco, lo siento, no por la disculpa, las cosas de cada uno son las de cada uno, sino que siento que lo he contraído por culpa del elemento social o más bien el interactuar con un sistema en el que los beneficios puestos en concordancia con el elemento pagador y el cobrador no fueron justificantes, mas bien el dichoso continuo justificarse. Hará unos dos años un empresario tacaño y encima republicano de izquierdas de esta mi Cataluña adoptada, me hizo ver que mi trabajo bien realizado, con su cierta dosis de responsabilidad, y con un esfuerzo físico adicional, más un desplazamiento diario y el hecho de estar en esa empresa casi tres años, era un cuento chino; pasando más miseria que grandeza, el último año sintiendo mi impotencia al querer hacer ver que la cosa no se compensaba - ¡¡ a un republicano!!, la verdad que la cosa del ideal es una fanfarronada-,viendo mis derrotas continuas me dio por fumar, por lo de no recibir la compensación a mis justos deseos, entonces esa causa ajena implantó la enfermedad en mi mente, haciendo primero que escribiera este blog, jeje, la verdad que empecé a escribir para quitarme de encima la mala leche, pero bueno no se si esto también es un vicio, pero a veces pienso que también puede ser que lo sea, y luego empezar con la proporción continua y exponencial de ir sumando uno a uno el elemento dispensador de las cajetillas hasta hacerme un adicto, -hay Dios,¿ porque somos tan débiles?-
Deseos lógicos no complacidos, más frustramiento por el caso, igual a una válvula de escape, puede ser, o un querer dar un sustitutivo al estrés, que según dicen es peor combatirlo con el fumar, porque aún da mas ansiedad, ya que el "placer" que se siente al fumar no es por la razón de disminuir el estrés, sino porque la nicotina --ser maligno incluido entre mis sinapsis neuronales, otro yo, dentro de mi yo--, ha sido complacido, puaj, que asco tengo un alien en mi mente, -¡¡lo voy a echar a patadas!!-, -¿pero seguiré fumando?-, no se, una vez huido el causante me quedo con el síndrome de abstinencia -ser aún más ruin-, se va uno y se implanta otro, como los gobiernos, se van unos pero siempre siguen los mismos-, pero no lo tengo muy claro, mis síndromes de abstinencia son más bien ver mi coco como un país de "latifundios", poca cultura, mucha tontura y mucho ente feudal intentando esquilmar por los cuatro costados de su geografía, malo, se marcha mi síndrome y me quedo con el de esta España nuestra, la verdad que no se lo que está más enfermo, y encima los que han de hacer sentir que el ideal es el justo, para que nos sintamos sin muchos "síndromes de abstinencia", ellos mismos crean la injusticia; puestos así la nicotina implantada en mi mente, es una pobre hormiguita, en comparación con las negras cucarachas que me roen por impotencia.
¡¡Como me justifico, leches!!, es una cuestión bastante dura de llevar, a veces mejor ser un borrego y hacer lo que todos hacen, consentir y consentirse. Hasta una vez cansado me fui a ver a un psiquiatra, algo lógico cuando las sinapsis neuronales se han calentado sobremanera y hay peligro de un cortocircuito mayúsculo, y no me dijo nada, bueno si, después de exponer mis disturbios junto con mi pedante saber adquirido en el tema psicológico, gracias al haber estado muchos años detrás de una barra de bar, más mis lecturas enciclopédicas sobre el tema, cosa que me hacía falta en su momento por quedarme solo para cuidar una niña de tres años, sumando impotencia al hecho de perder un ser querido, después de toda mi lógica narrativa, -tengo verborrea para dar y regalar-, me dijo tan tranquilo, -que si el ir a un licenciado en esos menesteres era como quien va al mercado a comprar lechugas-, jeje, el tipo también fumaba, se le notaba y encima mientras yo exponía mi vida y milagros, un ojo se le movía con un tic maléfico, efecto colateral por aguantar tanta gente que siempre dice y hace lo mismo con esos señores, darle la lata con sus personales problemas, y a fuerza de análisis por la ley de la empatía y lo difícil que debe ser para una persona desconectar al cabo de una jornada repleta de los oscuros espacios mentales poseídos de tantos seres, por tantos efectos malignos producidos por un ente social curioso, a la vez precioso, pero con muchos errores en su práctica, no poder compendiar tanta información anómala y destructiva..., siendo humano como todos, el ojo, tic, tic, tic...
Nada que estoy malito, y los que lo saben lo exponen en sus didácticas parrafulladas, holladas continuas en sus párrafos hacia un sentir más plácido de ver la vida de color de rosa, jeje, como si fuera tan fácil, ver la vida de colorines; hombre si me pongo a sumar lo bueno y lo malo, siempre decantando el asunto hacia la importancia de lo bueno y restando importancia a lo malo, sale un resultado positivo, cuestión de apreciación; no hay otra fórmula maravillosa que nos haga ser perfectos, inexistente cuestión de un ser que no sale con un libro de instrucciones del útero de su madre y menos con un pan, mas bien con dos leches en el culo, un meneo que te cagas para salir por un conducto tan pequeño y un tortazo inmenso al salir de una protección total a la puñetera vida, jeje, si empezamos así quien no nos dice que acabaremos fumando, leyendo también que ya lo traemos en los genes eso del vicio, que asco, no soy humano soy un proyecto imbécil de los que tienen mucha ciencia.
Mejor dejarlo y dar razón al que la tiene, a los que escriben con datos circunstanciales al hecho de sus propias vidas, su saber, y su comparación didáctica hacia el que todo se cura porque se está enfermo, cosa curiosa de la sicología -que todo lo sabe-, bueno, como la mayoría de las ciencias basadas en algo tan complejo y complicado como es el alma humana; para ser sicólogo ya hay que estar algo loco para comprender el tema, y en vista del tic, tic, tic, de mis neuronas y que vivo en un mundo de locos ya que hay mas fuera que dentro, por no decir que el mundo ya es un gran manicomio, dejaré de fumar si me da la gana, no porque crea que soy un ser tullido, que también podría ser, pero lo siento, mi alma es fuerte, mi ser también, pero cuando se ha de combinar con el hecho empático social enfermo desde toda la puta historia hasta ahora, la verdad, que no hay Dios que haga, para que no lo mande todo a la mierda, dejar de fumarme un cigarrillo.
Entonces reflexiono, -¿por qué cojones lo hago?-, vacío, puede ser, o también frustración, también puede ser, y con ello dar razón a que mi coco está enfermo, pero la enfermedad de mi coco, lo siento, no por la disculpa, las cosas de cada uno son las de cada uno, sino que siento que lo he contraído por culpa del elemento social o más bien el interactuar con un sistema en el que los beneficios puestos en concordancia con el elemento pagador y el cobrador no fueron justificantes, mas bien el dichoso continuo justificarse. Hará unos dos años un empresario tacaño y encima republicano de izquierdas de esta mi Cataluña adoptada, me hizo ver que mi trabajo bien realizado, con su cierta dosis de responsabilidad, y con un esfuerzo físico adicional, más un desplazamiento diario y el hecho de estar en esa empresa casi tres años, era un cuento chino; pasando más miseria que grandeza, el último año sintiendo mi impotencia al querer hacer ver que la cosa no se compensaba - ¡¡ a un republicano!!, la verdad que la cosa del ideal es una fanfarronada-,viendo mis derrotas continuas me dio por fumar, por lo de no recibir la compensación a mis justos deseos, entonces esa causa ajena implantó la enfermedad en mi mente, haciendo primero que escribiera este blog, jeje, la verdad que empecé a escribir para quitarme de encima la mala leche, pero bueno no se si esto también es un vicio, pero a veces pienso que también puede ser que lo sea, y luego empezar con la proporción continua y exponencial de ir sumando uno a uno el elemento dispensador de las cajetillas hasta hacerme un adicto, -hay Dios,¿ porque somos tan débiles?-
Deseos lógicos no complacidos, más frustramiento por el caso, igual a una válvula de escape, puede ser, o un querer dar un sustitutivo al estrés, que según dicen es peor combatirlo con el fumar, porque aún da mas ansiedad, ya que el "placer" que se siente al fumar no es por la razón de disminuir el estrés, sino porque la nicotina --ser maligno incluido entre mis sinapsis neuronales, otro yo, dentro de mi yo--, ha sido complacido, puaj, que asco tengo un alien en mi mente, -¡¡lo voy a echar a patadas!!-, -¿pero seguiré fumando?-, no se, una vez huido el causante me quedo con el síndrome de abstinencia -ser aún más ruin-, se va uno y se implanta otro, como los gobiernos, se van unos pero siempre siguen los mismos-, pero no lo tengo muy claro, mis síndromes de abstinencia son más bien ver mi coco como un país de "latifundios", poca cultura, mucha tontura y mucho ente feudal intentando esquilmar por los cuatro costados de su geografía, malo, se marcha mi síndrome y me quedo con el de esta España nuestra, la verdad que no se lo que está más enfermo, y encima los que han de hacer sentir que el ideal es el justo, para que nos sintamos sin muchos "síndromes de abstinencia", ellos mismos crean la injusticia; puestos así la nicotina implantada en mi mente, es una pobre hormiguita, en comparación con las negras cucarachas que me roen por impotencia.
¡¡Como me justifico, leches!!, es una cuestión bastante dura de llevar, a veces mejor ser un borrego y hacer lo que todos hacen, consentir y consentirse. Hasta una vez cansado me fui a ver a un psiquiatra, algo lógico cuando las sinapsis neuronales se han calentado sobremanera y hay peligro de un cortocircuito mayúsculo, y no me dijo nada, bueno si, después de exponer mis disturbios junto con mi pedante saber adquirido en el tema psicológico, gracias al haber estado muchos años detrás de una barra de bar, más mis lecturas enciclopédicas sobre el tema, cosa que me hacía falta en su momento por quedarme solo para cuidar una niña de tres años, sumando impotencia al hecho de perder un ser querido, después de toda mi lógica narrativa, -tengo verborrea para dar y regalar-, me dijo tan tranquilo, -que si el ir a un licenciado en esos menesteres era como quien va al mercado a comprar lechugas-, jeje, el tipo también fumaba, se le notaba y encima mientras yo exponía mi vida y milagros, un ojo se le movía con un tic maléfico, efecto colateral por aguantar tanta gente que siempre dice y hace lo mismo con esos señores, darle la lata con sus personales problemas, y a fuerza de análisis por la ley de la empatía y lo difícil que debe ser para una persona desconectar al cabo de una jornada repleta de los oscuros espacios mentales poseídos de tantos seres, por tantos efectos malignos producidos por un ente social curioso, a la vez precioso, pero con muchos errores en su práctica, no poder compendiar tanta información anómala y destructiva..., siendo humano como todos, el ojo, tic, tic, tic...
Nada que estoy malito, y los que lo saben lo exponen en sus didácticas parrafulladas, holladas continuas en sus párrafos hacia un sentir más plácido de ver la vida de color de rosa, jeje, como si fuera tan fácil, ver la vida de colorines; hombre si me pongo a sumar lo bueno y lo malo, siempre decantando el asunto hacia la importancia de lo bueno y restando importancia a lo malo, sale un resultado positivo, cuestión de apreciación; no hay otra fórmula maravillosa que nos haga ser perfectos, inexistente cuestión de un ser que no sale con un libro de instrucciones del útero de su madre y menos con un pan, mas bien con dos leches en el culo, un meneo que te cagas para salir por un conducto tan pequeño y un tortazo inmenso al salir de una protección total a la puñetera vida, jeje, si empezamos así quien no nos dice que acabaremos fumando, leyendo también que ya lo traemos en los genes eso del vicio, que asco, no soy humano soy un proyecto imbécil de los que tienen mucha ciencia.
Mejor dejarlo y dar razón al que la tiene, a los que escriben con datos circunstanciales al hecho de sus propias vidas, su saber, y su comparación didáctica hacia el que todo se cura porque se está enfermo, cosa curiosa de la sicología -que todo lo sabe-, bueno, como la mayoría de las ciencias basadas en algo tan complejo y complicado como es el alma humana; para ser sicólogo ya hay que estar algo loco para comprender el tema, y en vista del tic, tic, tic, de mis neuronas y que vivo en un mundo de locos ya que hay mas fuera que dentro, por no decir que el mundo ya es un gran manicomio, dejaré de fumar si me da la gana, no porque crea que soy un ser tullido, que también podría ser, pero lo siento, mi alma es fuerte, mi ser también, pero cuando se ha de combinar con el hecho empático social enfermo desde toda la puta historia hasta ahora, la verdad, que no hay Dios que haga, para que no lo mande todo a la mierda, dejar de fumarme un cigarrillo.









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