Estoy rumiando un problema, en el prado verde de la vida, y es que..., lo patético del funcionamiento de muchas cosas, -¿no hay manera de pararlo?-; se vive en una confusión algo permitida y nos ponemos como seres encabritados, dando cornadas por doquier, por no saber que salida dar a muchos de nuestros fueros más preciados, más rumiados, tranquilamente masticados; y es que una cosa es lo que en el prado verde crece y nos alimenta, en un ambiente de armonía, junto con buenos sentimientos y sus patentes beneficios, y otra el pienso artificial de la artífice sociedad del fatigoso vértigo empático, que produce en nosotros un malestar inusitado, por rumiar algo tan nefasto para nuestro buen digerir, anulando la búsqueda lógica del atávico homo sapiens sapiens, ese pasto verde y natural que nos obsequia la mamá naturaleza, no lo producido por el "homus patéticus mecanizatus" y todo su pienso adulterado; una cosa produce vacas felices y la otra locas vacas.
Alguna que otra vez me propongo algo de inhibición intelectual, para frenar una explosión anímica, esa regulada y admitida en ciertos estados meditativos, comparando diversos niveles de secuencias psíquicas, como efectos directos dentro de la comprensión del uno mismo; lejos, muy lejos de la producida por el estado depresivo, estado muy frecuente en nuestros días y según parece, algo muy dañino en un futuro no muy lejano, por cambiar las buenas costumbres, por unos insanos motivos provocadores y perturbados, en una negativa social de conseguir de una vez por todas la erótica realización de la búsqueda del ansiado "placer social", dirigido al buen juicio de pastar lo mejor, basándonos en renovados tallos de raíces emergentes que intentan revivir gracias a saludables brotes de sólidos principios, descartando la permisividad abusiva de la seca paja, de muchos negativos ideales en continua práctica, sumados a la flaqueza de valores general, haciendo del "homus patéticus mecanizatus" algo muy plural, dejando la nivelada comprensión del supuesto equilibrio de la razón evolutiva, de un ser diseñado para otras cosas, hartarse de tantos mejunjes artificiales, que entorpecen a tantos su plácido rumiar, provocando por desgracia, demasiadas diarreas mentales.
Bueno, después de dos días de intensa lluvia profiláctica, en la que entre el seco prado surgen las verdes tímidas hierbas, broto yo en lógica sabiduría,y me voy a pastar entre las buenas voluntades del ente natural que cura la mas acérrima de las diarreas; aunque una parte del humano no quiera, los buenos pastos pueden surgir hasta entre el artificial y pestilente asfalto, lo único que..., hay que dejar que ocurra, para así poder, mejor rumiar.
Bueno, después de dos días de intensa lluvia profiláctica, en la que entre el seco prado surgen las verdes tímidas hierbas, broto yo en lógica sabiduría,y me voy a pastar entre las buenas voluntades del ente natural que cura la mas acérrima de las diarreas; aunque una parte del humano no quiera, los buenos pastos pueden surgir hasta entre el artificial y pestilente asfalto, lo único que..., hay que dejar que ocurra, para así poder, mejor rumiar.











2 comentarios:
Yo me iré también rumiando, pues tienes un blog interesante, de los que se lee en un ratito y luego se rumia todo un día.
Los retoques de fotos están muy conseguidos.
Gracias Mimi. En los pastos verdes de la floresta los dulces sabores del intelecto surgen como tallos tiernos prestos a rumiarse. Jeje, me siento bucólico.
Un abrazo.
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