
Después de rebanarme los sesos para comprender un poco el tema este tan seguido del borreguismo o hombre unidimensionado por el continuo bombardeo de los medios de comunicación y todas las absurdas modas para que la alegría fluya por los poros, pensando, hago lo que todos hacen y así me siento saltarino y alegre porque estoy super-integrado-a, en la mentecatería continua de lo social y aceptado por el engaño de los que nos chupan la sangre, estoy lleno de garrapatas, pero, soy feliz..., tralalalara...., pues eso, después de tanto reflexionar, (a veces podría no hacerlo, pero cada uno hace lo que está predispuesto a hacer y lo mio es ver lo que tengo que ver, no lo que quieren que vea), me dio por enchufar la ventana indiscreta hacia el mundo, o tele-comecocos-visión, y otra vez ver no a los chicos mas forrados del mundo del espectáculo sino a las chicas, otra vez más de lo mismo, millones y millones, por sacar sus lindas caras por la pasiva-tele-come-cocos y así todos en el puchero, para dar mas sabor a esos patéticos, hacer que por un programa o cualquier hecho masivo peliculero, sea no un ganar un dinero lógico por el esfuerzo, sino una catarata incomprensible de billetes verdes que la verdad ni tu, ni yo, currando como gilipuertas durante doscientos años lo ganamos, nosotros producimos y por ello nos pagan (una mierda, por cierto, siempre una puñetera mierda) y a todos esos que lo único que hacen es sacar su palmito para lo de siempre, entretener al alienado, o mas bien al mono aburrido, se lo inyectan en la sangre, para drogados de tanto poder adquisitivo se les vaya la perola o trasto pensativo en no saber que hacer con tanta energía artificial que da la mierda del capital, ellos se compran doscientas mansiones de lujo, más sus putos coches de lo mismo, mas un sinfín de complementos ostentosos, que valen tanto como mi humilde morada, y ja,ja,ja, me río por no llorar, lo único que tienen en su caché es ser como los cómicos de la edad media que entretenían al pueblo en la plaza y una vez acabado el teatro (coetáneo mundo estúpido del teatro de hoy en día que no sabe valorar bien los papeles), le tiraban las justas monedas por haber distraido a gente, que antes..., o no se, sabían lo que hacían.

Envidia cochina, puede ser, tampoco no me gustaría estar en la piel de uno que tiene que estar rodeado de alarmas anti-robo, guarda-espaldas para ir a tomarse un café o entrar en un lugar público lleno de seres inidimensionados, que dejan todo lo que están haciendo y corriendo como posesos se postran ante el dios de los medios, que con una tocada de manos, les abre el paraíso terrenal, la mierda de paraíso terrenal, que hace ver el cielo al mono aburrido por sentir por un momento al que vive de puta madre a costa de ese absurdo sentimiento.
En tiempos absurdos (como casi todos nuestros tiempos) en que por culpa de otros chupones financieros, que gracias a sus juegos también del puto capitalismo, están muchos desesperados y viviendo en el abismo, y los sacan también con sus miserias, contando sus tristes historias, sus imágenes de crisis, sus caras de pena y dolor, sus desgracias, por la caja tonta llamada televisión, gente que se ganaba el pan y las lentejas con el sudor de su frente y lo poco que le pagan por ello, a esos, los usan como espectáculo (como tanta miseria mundial, que aún es peor) y les dan las gracias por hacer ver al público espectador lo triste de sus vidas, pero, no les pagan un duro por el hecho, y al rato sale Pepita la Moñas, haciendo un programa dirigido al mono aburrido, y por su carita monina, y todo lo patético montado para el evento, señores y señoras esa o ese se forra y los otros una vez largadas las cámaras al corral de las gallinas de los huevos de oro, se van a dormir al coche o al centro de acogida y se ven luego en los putos medios, comiéndose un plato en la beneficencia, contentos..., ¡¡mirad, mirad, hoy salgo en la tele!!.
¡¡ Anda ya !!, algo falla, esto no está bien repartido, el que trabaja gana poco, le quitan lo que gana con ese poco, porque el sistema está programado para los que tienen que ganar mucho, y luego que, ser carne del puto espectáculo del salir en la tele, pero unos ganan millones y millones por ver el homus-aburridus las ficticias historias de sus series o sus películas, y otros en la realidad de la película de sus tristes vidas, sacada a las ondas o como ahora, a lo digital terrestre, le dan las gracias y ni eso, y vámonos que esto ya esta hecho.


Envidia cochina, puede ser, tampoco no me gustaría estar en la piel de uno que tiene que estar rodeado de alarmas anti-robo, guarda-espaldas para ir a tomarse un café o entrar en un lugar público lleno de seres inidimensionados, que dejan todo lo que están haciendo y corriendo como posesos se postran ante el dios de los medios, que con una tocada de manos, les abre el paraíso terrenal, la mierda de paraíso terrenal, que hace ver el cielo al mono aburrido por sentir por un momento al que vive de puta madre a costa de ese absurdo sentimiento.
En tiempos absurdos (como casi todos nuestros tiempos) en que por culpa de otros chupones financieros, que gracias a sus juegos también del puto capitalismo, están muchos desesperados y viviendo en el abismo, y los sacan también con sus miserias, contando sus tristes historias, sus imágenes de crisis, sus caras de pena y dolor, sus desgracias, por la caja tonta llamada televisión, gente que se ganaba el pan y las lentejas con el sudor de su frente y lo poco que le pagan por ello, a esos, los usan como espectáculo (como tanta miseria mundial, que aún es peor) y les dan las gracias por hacer ver al público espectador lo triste de sus vidas, pero, no les pagan un duro por el hecho, y al rato sale Pepita la Moñas, haciendo un programa dirigido al mono aburrido, y por su carita monina, y todo lo patético montado para el evento, señores y señoras esa o ese se forra y los otros una vez largadas las cámaras al corral de las gallinas de los huevos de oro, se van a dormir al coche o al centro de acogida y se ven luego en los putos medios, comiéndose un plato en la beneficencia, contentos..., ¡¡mirad, mirad, hoy salgo en la tele!!.
¡¡ Anda ya !!, algo falla, esto no está bien repartido, el que trabaja gana poco, le quitan lo que gana con ese poco, porque el sistema está programado para los que tienen que ganar mucho, y luego que, ser carne del puto espectáculo del salir en la tele, pero unos ganan millones y millones por ver el homus-aburridus las ficticias historias de sus series o sus películas, y otros en la realidad de la película de sus tristes vidas, sacada a las ondas o como ahora, a lo digital terrestre, le dan las gracias y ni eso, y vámonos que esto ya esta hecho.










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