miércoles 15 de julio de 2009

-- eso llamado felicidad --


Tengo ganas de ser feliz, y lo soy, como no, ya que es proposición y nada más. Porque me quiero y quiero que me quieran, y siempre para que sea posible, buscar la manera de que la cara irradie alegría, porque algo por dentro se lo ofrece, y demostrar al mundo que para cuatro días que se va a estar entre los nuestros y entre todo lo propuesto, mejor pasarlo bien, antes de ir lamentando el por qué no se hizo antes.

Me dedico de vez en cuando a instruir mi espíritu para que no se descarríe, le dejo también que se lamente de vez en cuando, así sabrá después que no es tan lamentable lo que a veces suele priorizar en ciertos discursos interiores, que nunca llegan a nada, pero como es débil, como toda naturaleza humana, le cedo el don natural de esa condición para que se debilite, eso si, antes de que se mustie demasiado, darle buenas dosis de ánimo y que se proponga ser feliz cuando le venga en gana, sin forzarlo, que sepa cuando ha de serlo.

Es curioso la cantidad de tortas y golpes que nos da la vida, es una cuestión innata al hecho, pero por mucho que golpee, ir siempre derecho, ir dejando ir, y dejando volver, pero que el espíritu no se resienta demasiado por todo ello, y no se doblegue tan fácilmente, que cuando se afianza la serenidad, aunque a veces por el exterior ruja la tormenta, e intimiden mucho los rayos y los truenos, tener siempre el refugio seguro, ya que es el único refugio para guarecerse de la furia de la cambiante intemperie.

Se que no se pueden cambiar los anexos, la ley de vida nos ofrece los nuestros, la filosofía de vida nos ayuda a comprenderlos, pero después de las luchas, de las alegrías y las tristezas, buscar un lugar donde sentarse, poner una flor en la mesa, mirar a la lejanía para ver lo bonito de este mundo, y volver la mirada hacia dentro, sentir que el espíritu sufre, pero hacer que la felicidad le de consuelo, y el agradecido, se empapará del dulce fluir de su consenso, de las bases del acuerdo, y es que el sufrir tiene un límite que no se puede traspasar, y una vez llegado al límite, y gastadas todas las penas, sentir la emoción del volver a florecer , abrir bien los ojos, y pensar, en el fondo, vivir es maravilloso, y por ese axioma tan claro y evidente, voy a ser feliz para que sea lo consecuente.

La vida es pura opción, las tristezas no se pueden evitar, pero nosotros tenemos libertad de elección, es algo indiscutible, y si elegimos, hacerlo bien, darse buenas dosis de ensalmo, cuando lo otro ya ha sido sublimado, de lo llamado felicidad.



4 comentarios:

despe dijo...

querido Tony, he aprendido que las etapas que cierran cerradas deben estar viendo para atras sólo para la enseñanza, me encanto mucho saluditos y buen dia despeinada

Tony dijo...

Gracias Despe, todo ha de ser nuevo cada día.
Que tengas un feliz fin de semana.

Manuel Sepúlveda dijo...

Que gran reflexión, lograste plasmar de manera asombrosa la búsqueda de la felicidad y la manera en que nosotros construimos nuestra propia felicidad a través de las distintas opciones que nos pone la vida. Saludos, nos leemos

Tony dijo...

Gracias Manuel, nos leemos.