domingo 28 de junio de 2009

-- la escala --


Muerte continua, ser que intenta desaparecer en la nada, donde nada es apreciado, donde se limita lo real y se vislumbra la causa de todas las cosas. Entelequia del consciente inactivo, subordinado desdén del rumor de muchas vidas acumuladas en el sentir del mundo, me acarician en una parte de la realidad presentida y presentan lo que tiene de amargo el camino, así como todas sus dulzuras, por estar todo en el mismo sentido, absurdidad latente de los conscientes colectivos.

Ya no se anda, ni se aquieta, ni se hace nada por producir un acto, un reflejo a la condición autómata, el saber a lo que se está dirigido; dirección ineficaz en todos los sentidos, si todo va en cualquier dirección, se atomiza el fluir y ya no hay destinos, todo es un inmenso crescendo, que va subiendo hacia el hipotético cielo, destino de todos los destinos, pero principio de todos los principios; escalera que no va a ningún lado, a veces sube el ritmo, otras lo baja, pero se repite una y otra vez a lo largo de todos los tiempos, en todo ello lo súmmun implícito.

Cadencia en el pensamiento, voluntad continua de hacer surgir algo que rompa la rutina; inundar la plaza del dique seco que no puede contener más la presa, pilares dilatados y prestos a sucumbir ante el mar embravecido que ruge en los muros del presentir diario, contenido a duras penas. Anhelada inundación final de una vida vivida en prosa rítmica, envuelta en tantas palabras fuera de tono; dejar la búsqueda de una vez por todas, de las sinuosas palabras que anidan en el olvido de los diccionarios, elocuentes mensajes en sus significados, que hacen pensar más de la cuenta, cuando ya no hace falta, pensar demasiado.

Humildad y perseverancia en los conceptos rítmicos, acordes en la cadencia del do, que se arriesgan en el re, que aumentan en el mi, y sintiendo que el tono ya es demasiado alto, se resuelve seguir en un continuo do sostenido de soprano medio.

Vibración de la vida, calidoscopio del encuadre, si es arte lo que anula las circunstancias todo es más llevadero. La realidad es imposible cambiarla, por no ser algo de nuestra incumbencia; en los intermedios alguna parte del público se levanta y aplaude un poco, al menos algunos agradecen los esfuerzos, para que no sean en vano las locas subidas y las inevitables frustrantes bajadas.

Pausas en todos los menesteres, estar distraidos; otros colores, otro factum; formas, ritmos y cromatismos que lleguen de alguna manera a los herméticos cielos. Continuas palabras para imaginar algo salido del tono, aunque no se sepa encontrar el camino del cielo, al menos se dirige el camelo.


2 comentarios:

despe dijo...

me has dejado sin palabras del asombrada al leer tus notas , creo que somos un misterio cada quien dirige y ve aquel camino que nos lleva la cielo el cual es de versiones distintas es ahi el detalle no hay modelos aunque puedas agarrar pautas sólo puede haber originalidad.saludos despe

Tony dijo...

El cielo no está tan lejos, pero se pone mucho empeño en alejarlo, en esconderlo, en negarlo..., se escucha su dulce melodía por todos lados, como la radiación de fondo, pero no se quiere escuchar, sabiendo que sus notas nos acarcian cada día.

Un saludo.