Martes, corriendo, saliendo pitando, pisando el acelerador, pero no mucho, que hay mucho fotógrafo profesional por el camino, y alguna foto cara ya me han echado, y luego te llega la foto y el premio, una multa por pisar un poco más el acelerador sin darse cuenta, que no entiendo por qué los coches pueden correr tanto si luego no te dejan, no es bueno correr pero tampoco lo es el que la carretera tenga dos carriles y sin querer en un espacio tan amplio se te vaya el santo al cielo y luego pagas por ello. Hoy me quedo en casa, es martes, y ni quiero casarme ni embarcarme, pero me he de casar con la obligación diaria y embarcarme en la estupidez añadida. Que hay que hacerlo, que si no no es bueno, ni una cosa ni la otra, pero es difícil darle sentido a esto, que no tiene sentido, bueno si, llegar a final de mes, como siempre esperando el final de mes, y luego pasa ese final y volvemos a otro principio, para que, pues para después volver a llegar a final de mes, y nada más, entre medias un tiempo perdido, y el tiempo corre, y yo me pieeeeeeeeerrrrrrrrrdoooooooooooo.
Bueno, luego me encuentro, que se le va a hacer, es ir y venir, hay que tomárselo con calma, pero cuesta, y mi calma está bastante encrespada, tengo una tormenta marina que hunde todos los barcos, así que como es martes, Marte, el rey de la guerra, vamos a dar guerra, y a ser los mejores del reino de los burros, que otra cosa en este reino industrioso no se puede ser, pero al menos tenemos los elementos bien puestos y hacemos lo que tenemos que hacer sin que realmente tengamos ganas de hacer lo que se debe hacer, esto es un dilema, pero todos vivimos ese dilema, unos ni se lo plantean, porque de que sirve planteárselo en un lugar que ya está todo planteado, y otros sabiendo el planteamiento se ven dispuestos y hacen del plan un servicio bien hecho, que ya que hay que servir al elemento social y sociable, aunque por dentro nos importe un real pepino, hacerlo por orgullo de que se puede hacer eso y más, y con ello ejemplo valedor del que sabe por donde pisa, aunque sean simples pisadas donde después vuelve a crecer la hierba.
Bueno, mañana miércoles, Mercurio, el dios del usurero y el que tiene muchas manos para llevarse lo que no es suyo, seguro que me viene algún reclamo del banco porque yo no llego ni a final de mes...., y por fin jueves, Júpiter, el dios de la suerte, el día que nací yo, soy un tipo con suerte, aunque la vida me pone de mala leche (la humana, no nos equivoquemos) se darle un toque de gracia, porque en el fondo me lo tomo bastante a guasa, y se acabó, que hoy escribo muchas cosas un poco incongruentes, pero la vida que vivimos por nuestra falta de congruencia -¿es lógica y normal?-, creo que no, bueno, tambores vudú y que la magia nos acompañe.
Bueno, luego me encuentro, que se le va a hacer, es ir y venir, hay que tomárselo con calma, pero cuesta, y mi calma está bastante encrespada, tengo una tormenta marina que hunde todos los barcos, así que como es martes, Marte, el rey de la guerra, vamos a dar guerra, y a ser los mejores del reino de los burros, que otra cosa en este reino industrioso no se puede ser, pero al menos tenemos los elementos bien puestos y hacemos lo que tenemos que hacer sin que realmente tengamos ganas de hacer lo que se debe hacer, esto es un dilema, pero todos vivimos ese dilema, unos ni se lo plantean, porque de que sirve planteárselo en un lugar que ya está todo planteado, y otros sabiendo el planteamiento se ven dispuestos y hacen del plan un servicio bien hecho, que ya que hay que servir al elemento social y sociable, aunque por dentro nos importe un real pepino, hacerlo por orgullo de que se puede hacer eso y más, y con ello ejemplo valedor del que sabe por donde pisa, aunque sean simples pisadas donde después vuelve a crecer la hierba.
Bueno, mañana miércoles, Mercurio, el dios del usurero y el que tiene muchas manos para llevarse lo que no es suyo, seguro que me viene algún reclamo del banco porque yo no llego ni a final de mes...., y por fin jueves, Júpiter, el dios de la suerte, el día que nací yo, soy un tipo con suerte, aunque la vida me pone de mala leche (la humana, no nos equivoquemos) se darle un toque de gracia, porque en el fondo me lo tomo bastante a guasa, y se acabó, que hoy escribo muchas cosas un poco incongruentes, pero la vida que vivimos por nuestra falta de congruencia -¿es lógica y normal?-, creo que no, bueno, tambores vudú y que la magia nos acompañe.









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