viernes 22 de mayo de 2009

-- católicos malos --


Malos muy malos, que en Irlanda (y en tantos otros lugares) hicieron sufrir a muchos niños, demasiados niños. Treinta y ocho mil pasaron por sus maquiavélicas manos y entre esos pobres niños, suicidios, amargura, secuelas de por vida, por la insoportable vejación continua, por los castigos desmesurados, por la terrible sensación de tener siempre al malo esperando para hacer daño, insoportable para cualquiera, pero son niños, inocentes niños, indefensos niños, y esos cabrones y cabronas, engendros del diablo, en "hospicios de las casas del señor", (hace una gracia, una rabiosa gracia, que aún le llamen así a según que lugares que son más el circo de los horrores y donde tenían que hacerse cargo de inocentes criaturas), encima impunes, como tantos enclaustrados maniacos en su institución de antaño, o de ahora, que siguen muchos igual, ya que detrás de esa puerta que cierra a tantos energúmenos amargados, que se escudan detrás de creencias que no profesan, para poder dar rienda suelta a sus instintos más sádicos, se esconde lo peor de los elementos de la raza humana, para ayudados entre ellos en un artificio sectario, parecer que son buenos por la fe, -¿que fe?-, y así aquí no ha pasado nada.

Pues pasó, y ahora se acuerdan de intentar sacar a la luz todos esos desmanes, todas esas incompresibles, nefastas, punibles conductas que profesaron y dieron rienda suelta a todas sus mezquindades ofrecidas hacia el infante inocente, que dejaron marcado para el resto de sus días, y los otros tan contentos. Como es posible que estas cosas ocurran, que se sepa que ocurren, que se deja hacer, y por ser de un monacato cargado de negadores de equilibrio y vida, por pertenecer a ese ritual estúpido dispuesto a hacer ver a la opinión pública que son discípulos de un ser que sabe ser benévolo, pero que ellos son malévolos y saben esconderse cobardemente entre sus ridículas sotanas, entre tanta negra vestidura, en ese mundo de oscuridad y fanatismo religioso esquizofrénico y doloso, que si son así que se ahoguen en sus propios vómitos de bilis, pero, que paguen y bien pagado, por haber hecho tanto daño a quien nunca, nunca, tuvo que haber pasado por sus demoniacas manos.

4 comentarios:

Elisabeth dijo...

no podria estar mas de acuerdo.....jamas he creido en las monjas,frailes y en los curas pero si en dios....han hecho mucho a lo largo de todos estos años y aun sabiendo lo q hacian se les dejaba pq la iglesia siempre ha mandado mucho.-.-


besitosssss

Tony dijo...

Si, con el poder del pecado ellos a mandar sobre los pecadores, y en sus casas es donde más de eso habita. Dios puede ser que exista pero los que lo representan lo dejan bastante mal, así que cada uno se fabrique el suyo, mientras todos esos energúmenos que se pudran en sus propios infiernos.

Un beso.

Elisabeth dijo...

eso es,no creo q dios necesite este tipo de personajes representandole,prefiero seguir mi propia fe creyendo en dios q seguir a este tipo de personas q se hacen de la palabra de dios sin saber si quiera q es lo q significa


besitossss

Tony dijo...

Lo que tendrían que hacer de una vez por todas, es sacar todos sus trapos sucios y reconocer desde la más alta jerarquía todos los desmanes causados y limpiar de una vez la historia de una institución que se creó alrededor de un ser divino bastante agraviado, muchos de ellos no se sabe realmente hacia que punto se dirigen.