
La negrura del corazón contraída como una enfermedad crónica producida por la cotidianidad mas absurda. Amor mancillado por la rutina, la falta de tesón y el cariño; algo triste arruinado por el aburrimiento. Soledad producto del bloqueo en el sentimiento por la incomunicación constante ante tu presencia. Algo que crea al adicto; ser abocado a buscar en lugares, personas, ambientes, un estímulo un hecho algo que haga reflexionar sobre poder tener otra posibilidad de elección; al menos --otra posibilidad--. Mi alma destrozada por ese cerco continuo a la esencia mas intima. Ese ser que ofusca con su falta de imaginación mi libertad mas ingenua; ese error que desarrollas en mi, por lo que para ti significa un hogar.
Porqué no puedo cambiar mis formas, una vida que haga en su constancia un positivo lugar de referencia. Un seguro que haga alentar el equilibrio de una energía como una llama incandescente que continuamente llene de pasión a mi corazón. Rescoldo de un hogar recuperado que reavive mis células, mis pensamientos, mis emociones, mis acciones, que haga de cada aspecto de una nueva vida otra calidad por el apasionamiento y vuelva a mejorar mi salud. Algo que borre esta triste mueca de mi cara, espejo de un alma que se congela en el infierno del tedio.
Me alejo y me alejo de lo óptimo de las estimulaciones; largo y profundo viaje a los terrores de la desilusión, horribles recuerdos de lo placentero, sabor amargo por la pérdida de las sensualidades mas ardorosas. Esto es una muestra más del masoquismo en el que se puede llegar a vivir, dolor que pago por ese dichoso peaje que me pueda conceder de nuevo la llave del dulce placer. Porqué me han cegado los dioses y me han vetado las gratificaciones mas valiosas, esas que tanto nos hacen esperar, las que se están tomando tiempo, mucho tiempo.
Vivo en las cenizas del fuego vivo que me proporcionó la dicha de un ayer. Repto como una serpiente embadurnada en la ceniza; negra como lo negro de mi vida. No encuentro el color de la luz que alimenta una lumbre. Mi mente ofuscada no se relaja y no encuentra una serenidad para encontrar la salida a mi autocompasión continua. -Pero empiezo a vislumbrar la solución-; amor no es mas amor cuando quiero conseguirlo sin la claridad necesaria. Mientras mas se da mas se quiere recibir por el; pero cuando se han creado ya dos fuerzas opuestas que mantienen un equilibrio débil, muy débil; he de hacer que mi fuerza domine más a la otra y haga que del perdón que halla que ofrecer por la irremediable ruptura sea recibido con comprensión y deje a ese otro en un estado de asimilación ante mi postura altamente estudiada en las brumas enfermizas que han hastiado hasta la saciedad a mi corazón.
Cielo que te ocultas por mi debilidad, intenta despejar los nubarrones que se aferran a mi alma. Ya estoy superando la barrera del primer instante. Franqueo ante mi el espacio abierto de la voluptuosidad regenerada, en el que entro con todo mi ardor por las llamas que vuelven a renacer en la esencia de la voluntad de mi ánimo. Lo hago y si de errar se trata, lo hago sin condicionamientos y sin miedo, algo que se satisface en la dulzura del poder probar y así degustar lo mas dulce de las respuestas posibles.

Ave Fénix que te materializas en mi. Metamorfosis mística que se inicia en todas las células de mi organismo presto a la generación sin retorno a aquellos valores iniciales. Toda una vida, la oscura noche y su miedo vencido que da paso a un cuerpo relajado y restituido en mi intimidad física, que prepara e intenta coronar a un nuevo amor o a una nueva vida ya certera en mi decisión.
De todo ello empieza a surgir una danza que permite a mi coraje entrechocar las palmas como las piedras que van martilleando en las cadencias sutiles de los actos mágicos que empiezo a descifrar en lo excelso de mis pensamientos. Guia esotérica que me recomiendan los espíritus del fuego cuando se arremolinan en las llamas que acompañan a un campamento gitano que agitan los velos de la noche con sus bailes de renacimiento continuo. Llamas que se reflejan en mi rostro contraido por el placer de sentir la sensualidad del baile erótico insuflado a mi cuerpo. Ese repiqueteo de palmas que siento en mi nueva vida, la firmeza de las manos en las guitarras que llenan de música y energía a mi voluntad. Consumo febril de la pira de madera que van despertando los placeres ocultados por la sumisión engañosa de los amores sufridos. Fuego vivo e impetuoso que destroza el espectro que anidaba en mi pecho.
Mi vida que dejó de estar en -el aburdo- y ha encontrado su libertad nómada y errante como la vivencia del pueblo gitano, llena de coraje y decisión con sus pasiones regeneradas por el fuego y el brio de la música flamenca que vuelve a hacer renacer mi nueva existencia.
Porqué no puedo cambiar mis formas, una vida que haga en su constancia un positivo lugar de referencia. Un seguro que haga alentar el equilibrio de una energía como una llama incandescente que continuamente llene de pasión a mi corazón. Rescoldo de un hogar recuperado que reavive mis células, mis pensamientos, mis emociones, mis acciones, que haga de cada aspecto de una nueva vida otra calidad por el apasionamiento y vuelva a mejorar mi salud. Algo que borre esta triste mueca de mi cara, espejo de un alma que se congela en el infierno del tedio.
Me alejo y me alejo de lo óptimo de las estimulaciones; largo y profundo viaje a los terrores de la desilusión, horribles recuerdos de lo placentero, sabor amargo por la pérdida de las sensualidades mas ardorosas. Esto es una muestra más del masoquismo en el que se puede llegar a vivir, dolor que pago por ese dichoso peaje que me pueda conceder de nuevo la llave del dulce placer. Porqué me han cegado los dioses y me han vetado las gratificaciones mas valiosas, esas que tanto nos hacen esperar, las que se están tomando tiempo, mucho tiempo.
Vivo en las cenizas del fuego vivo que me proporcionó la dicha de un ayer. Repto como una serpiente embadurnada en la ceniza; negra como lo negro de mi vida. No encuentro el color de la luz que alimenta una lumbre. Mi mente ofuscada no se relaja y no encuentra una serenidad para encontrar la salida a mi autocompasión continua. -Pero empiezo a vislumbrar la solución-; amor no es mas amor cuando quiero conseguirlo sin la claridad necesaria. Mientras mas se da mas se quiere recibir por el; pero cuando se han creado ya dos fuerzas opuestas que mantienen un equilibrio débil, muy débil; he de hacer que mi fuerza domine más a la otra y haga que del perdón que halla que ofrecer por la irremediable ruptura sea recibido con comprensión y deje a ese otro en un estado de asimilación ante mi postura altamente estudiada en las brumas enfermizas que han hastiado hasta la saciedad a mi corazón.
Cielo que te ocultas por mi debilidad, intenta despejar los nubarrones que se aferran a mi alma. Ya estoy superando la barrera del primer instante. Franqueo ante mi el espacio abierto de la voluptuosidad regenerada, en el que entro con todo mi ardor por las llamas que vuelven a renacer en la esencia de la voluntad de mi ánimo. Lo hago y si de errar se trata, lo hago sin condicionamientos y sin miedo, algo que se satisface en la dulzura del poder probar y así degustar lo mas dulce de las respuestas posibles.

Ave Fénix que te materializas en mi. Metamorfosis mística que se inicia en todas las células de mi organismo presto a la generación sin retorno a aquellos valores iniciales. Toda una vida, la oscura noche y su miedo vencido que da paso a un cuerpo relajado y restituido en mi intimidad física, que prepara e intenta coronar a un nuevo amor o a una nueva vida ya certera en mi decisión.
De todo ello empieza a surgir una danza que permite a mi coraje entrechocar las palmas como las piedras que van martilleando en las cadencias sutiles de los actos mágicos que empiezo a descifrar en lo excelso de mis pensamientos. Guia esotérica que me recomiendan los espíritus del fuego cuando se arremolinan en las llamas que acompañan a un campamento gitano que agitan los velos de la noche con sus bailes de renacimiento continuo. Llamas que se reflejan en mi rostro contraido por el placer de sentir la sensualidad del baile erótico insuflado a mi cuerpo. Ese repiqueteo de palmas que siento en mi nueva vida, la firmeza de las manos en las guitarras que llenan de música y energía a mi voluntad. Consumo febril de la pira de madera que van despertando los placeres ocultados por la sumisión engañosa de los amores sufridos. Fuego vivo e impetuoso que destroza el espectro que anidaba en mi pecho.
Mi vida que dejó de estar en -el aburdo- y ha encontrado su libertad nómada y errante como la vivencia del pueblo gitano, llena de coraje y decisión con sus pasiones regeneradas por el fuego y el brio de la música flamenca que vuelve a hacer renacer mi nueva existencia.














